x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

enero 23, 2005

Satoru abrazaba fuertemente a aquella chica rubia y ojos verdes, no paraban de insultarme. Y con cada insulto, que me sentaba fatal, una mano misteriosa salía de la nada para golpearme, pero no veía el arma, solo una mano rápida que se desvanecía cuando miraba la herida. Cada insulto era como si me clavasen una espina en mi cuerpo, todo el cuerpo me dolía, y me caí al suelo de rodillas.

Satoru: nadie te quiere, ni te querrá nunca, eres fea e imbécil nunca tendrás amigos, tu familia se avergüenzan de ti.
Chica: No eres más que un estorbo para el mundo.
Satoru: novio tuyo yo? Venga ya! Solo me he estado aprovechando de ti y de tu fuerza para protegerme de los demonios y demás criaturas maléficas.
Chica: Tú eres una escoria, tu familia es lo peor que hay y tus compañeros unos petardos y mentirosos

La mano salió de la nada y sentí como me golpeaba la cabeza y el hombro, mi cabeza me dolía y en el hombro apreció una herida que empezó a sangrar. Satoru empieza a reírse.

Satoru: que te pasa? Tan mal te sientas unas palabritas? Ohhh que la niña está mal? por qué no pides ayuda? Aunque, quien iba a ser tan tonto para ayudarte.

Siento como la mano me pega una patada en la espalda y caigo bocabajo en el suelo.

Chica: por qué no te mueres ya y nos dejas en paz a nosotros y a los demás?

La mano sale dispuesta a atacar.

Yaeko: Maldita zorra

La mano se para en seco.

Chica: eh? Cómo te atreves a no aceptar tu final?
Yaeko: Tú bastarda! Con qué derecho me dices que me muera? Por qué no te mueres tú? Maldita asquerosa.
Chica: Cómo te atreves a insultarme?
Yaeko: Yo hago lo que me da la gana. Y me dan ganas de partirte la cara, y eso es lo que te voy a hacer.

Me levanto con una velocidad sorprendente y me lio a puñetazos con esa chica.

Chica: No puedes vencerme! No puedes!
Yaeko: Esto es por insultar a mi familia *le pego un puñetazo en la cara* esto es por insultar a mis mejores amigos! *le pego una patada en las costillas* esto por quitarme al novio * le doblo la mano* y esto por tocarme las narices *pego un salto y me dejo caer encima de ella*

La chica, sollozaba y respiraba rápidamente, Satoru se había quedado inmóvil observando la escena, me alejo de la chica y voy hacia Satoru.

Yaeko: y esto para ti *le pego un puñetazo en la boca, Satoru cae al suelo*
Satoru y aquella chica se convierten en piedra y veo como de sus estatuas se forman grietas y se rompen en mil pedazos. La oscuridad se disipa, se empiezan a ver los colores y poco a poco voy volviendo a la realidad. Aunque he de reconocer que he sido un poco bestia, bastante bestia, pero después de todo, ahora tengo claro que sólo eran ilusiones.


Satoru seguía con su pesadilla, la paliza cada vez se hacía más intensa e intensa, los golpes aumentaban y él perdía ya las fuerzas.

Satoru: Oh por favor parad!
Tío: *haciendo caso omiso de sus súplicas seguía pegándole* JA!
Tía: a partir de ahora dormirás en el suelo!
Tío: Y quizá una semana a régimen de pan y agua, te haga ver a quienes debes tener respeto.
Satoru: *llorando* pero si yo nunca os he faltado al respeto
Tío: NO ME CONTESTES! MALDITO NIÑATO! *le coge a Satoru de los pelos y lo levanta tirando de ellos*
Tía: arrástrate como un perro, que es lo único que sabes hacer.
Tío: quiero que me limpies los zapatos y que lo hagas ahora!
Tía: a mí también por supuesto.
Satoru: ?
Tío: Me has oido!? No te me rebeles! *le pega una patada* Busca el trapo y límpialos!
Tía: eres un completo inútil que no sirves ni para golpear.

Satoru se levanta como puede hacia una mesita donde estaba un trapo para limpiar botas. Detrás de él sus tíos le esperaban con impaciencia y los puños preparados.

Satoru piensa: donde estás, Yaeko? Dónde estáis todos? No me dejéis solo, no puedo con ellos, no sirvo para nada., soy un inútil.
Yaeko: *aparece detrás de Satoru* venga, no digas eso, no eres ningún inútil, afronta tus miedos y vencerás
Satoru: ¿??? **se gira ve la figura de Yaeko, ésta le sonrie y desaparece*

Satoru se da la vuelta y camina hacia sus tíos, pero en vez de limpiarle los zapatos a ellos se limpia los suyos.

Tío: pero qué, maldito impertinente *Coge a Satoru del cuello de la camisa* que te crees que estas haciendo?
Satoru: Estoy harto de tí, de esta maldita casa, de que me maltratéis, estoy harto de todo y de ver tu asquerosa cara y tu asqueroso cuerpo de sebo
Tío: como has dicho?
Satoru: lo que has oído! Maldito! No quiero volver a verte nunca!

Satoru se suelta de su tío y lo empuja contra su tía, ambos se convierten en estatuas de piedra, que se terminan desquebrajando y rompiendo. Había vencido a sus miedos y había roto la ilusión.