x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Tag Board x


x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

marzo 22, 2006

-Bueno-dijo Neptune de pronto, y alzó la mirada.-¡En marcha!-la elfa nos animó a todos con su mirada.
En silencio, nos dirigimos al centro de la ciudad. Nadie deseaba hablar con los demás. Estabamos cabizbajos y melancólicos. Incluso, un poco de nuestra pena se pasóa las dos recién llegadas, que apenas intercambiaron unos susurros.
Buscamos la posada que más se sostenía en pie entre los escombros y decidimos pasar lo que quedaba del día, y la noche, allí. En la posada sólo estaba el tabernero, una mujer corpulenta y malhumorada que parecía su mujer y, al fondo, un joven de cabello largo y asombrosamente blanco.
Juntamos las mesas y nos sentamos en círculo. El tabernero dejó una bandeja con pan y otra con queso.
-Invita..."la casa"-dijo con algo de cinismo, echándole una mirada a las grietas que habían provocado los ataques con catapultas.
Todos murmuramos con sincero agradecimiento. Comimos en silencio y bebimos algo del vino que nos trajo después.
-¿Estás bien, Bopeep?-dijo Yaeko, tras un largo silencio.
-Sí.
-¿Has pasado miedo?¿Qué te han hecho?
-...Un ilusionista me sometió a una pesadilla.
Todos, excepto Saeki y Marcus, que ya conocían la historia, contuvimos una exclamación o una maldición. Bopeep se negó a hablar más del asunto. Sólo nos dijo que Marcus y Saeki la habían rescatado. De nuevo, todos murmuramos agradecidos. Los que tenían fuerzas les dirigieron sonrisas amistosas a las recién llegadas.
-Sea como fuere-dijo Neptune, poniéndole una mano en cada mejilla-ahora más que nunca necesitamos a nuestra dicharachera curandera, ¿de acuerdo?
La semi-elfa sonrió y asintió.
-Ahora...-dijo la joven de cabello rosado, Marcus.-deberíais contarnos, si así os place, la historia acaecida.
Martel y yo nos miramos. La dejé hablar a ella la mayor parte del tiempo, sólo corregía algunos detalles. Estaba...demasiado cansada. Habló de la extraña transformación de Lorena en un ente maligno, de su sed de sangre...
-Con que es eso-dijo Saeki, acariciándo su bastón.-¡Qué extraño! Y horrible...
-Ahora mismo-murmuré débilmente.-nuestra prioridad es...encontrar un modo para hacer volver a nuestra Lorena...o derrotarla...es un peligro para el grupo.
-O disolvernos-dijo Satoru tristemente. Le miramos.-Si busca al grupo...
Guardamos silencio.
-¡Ah, maldita sea, silencio, silencio!-un grito de hombre calló el murmullo que había fuera desde hacía tiempo.
Comenzó una arenga. Intrigados, salimos a escuchar. El joven de cabellos blancos también.
-¡Amigos!-dijo un hombre de cabello rubio cortado al cepillo, como un militar-¡Mirad esta...masacre!-hizo un gesto con los brazos que lo abarcaba todo.-¿Quién es el responsable?
Numerosos murmullos se alzaron.
-¡los elfos!-gritó un grupo de enanos.
-¡Los enanos!-gritaron algunos elfos, en respuesta.
-¡Los humanos!¡Los centauros!¡Los demonios!¡Los ángeles!¡Los magos!¡Los brujos!
-¡SILENCIO!-sobre la tarimana hecha en dos minutos con tablas viejas y piedras, pateaba ahora el suelo el jefe centauro, el verdadero.-¡No lo sabemos!¡Ése es el problema!
El hombre del peinado militar continuó hablando.
-¿Y la interrupción en el torneo de los magos? ¡No lo sabemos!¿Y los ataques a otras ciudades? ¡Nadie lo sabe! ¿Qué será lo próximo?-entrecerró los ojos y miró a todos los oyentes, que eran cada vez más.-Yo os lo diré: ¡Nosotros! Está claro que el enemigo es uno y está organizado. Crea caos y rencillas entre nosotros y...¡picamos como idiotas!-tomó aire- ¡¡Yo llamo a todas las razas con uso de la razón, independientemente de su credo o intención, a aliarse para acabar con esto!!-gritó tanto que se le quebró la voz. Tras una breve pausa, continuó.-Mientras nosotros morimos, ¡el rey disfruta del juego de la pelota en el patio de su castillo!-Murmullos de protesta.-¡Yo os digo: Acabemos con el caos en nuestra ciudad, y después, pidamos justicia en Lareia!
El público vitoreó.
-¿Quíen es este hombre?¿Lareia?-dijo Neptune.
-Ah...Dedos de Hierro.-dijo el joven de cabello blanco. Todos le miramos, invitándole a continuar.-Por ese nombre le conocemos. Ya veréis por qué. Tras un....digamos ajusticiamiento que le dejó lisiado, le guarda rencor al rey. Pero no negaré que es un excelente estratega. Demasiado revolucionario, lo que le costó la expulsión de muchos ejércitos. Hasta hace poco, era un espada de alquiler, un mercenario.
-Dedos de Hierro...-murmuré.
-¡Justicia!-gritó en ese momento el rebelde, y alzó las manos. Con un gemido involuntario de dolor, vimos sus manos: La última falange de cada dedo era de perfecto acero. Sorprendentemente, podía doblarlos a la perfección.
-¡Rriga, dra ithair!-una niña saltó al estrado improvisado, gritando. Los enanos vitorearon.
Un momento...no, no era una niña. Sus formas pertecían a una mujer corpulenta, y aunque tenía el pelo recogido en dos infantiles coletas, portaba un enorme martillo. ¡Era una enana!
-Vratia-dijo el joven a nuestro lado-Ella le fabricó sus dedos.Desde entonces, son inseparables. Es una de los mejores ingenieros enanos.
Otro hombre encapuchado subió a la tarima.
-Interrumpieron a los magos en su Ceremonia. Han perdido la batalla. Sin magia, no es posible- Se retiró. Todos guardaron un silencio estremecedor. Juraría que debajo de la capa no se alojaba un humano. Un brillo rojizo se desprendía de la zona de los ojos y la piel refulgía, como si fuesen escamas.

Aún más grupos quedaban por decidir.

-Y...-dijo el hombre de cabello albino de pronto- ¿Os uniréis a Dedos de Hierro, ese loco cuerdo?-sonrió.

//Out//Post ambiguo, el de antes xD. Parece que nadie sabía como seguir, así que intenté arreglarlo. Creo que deberíamos aceptar la oferta, para así tener un objetivo concreto. Dingo, tu eres el joven de cabello blanco ^^. Byes!//Out//