- ¿A dónde vamos ahora?
-A donde nos necesiten- dijo Saeki, sonriente.
Dingo asintió, y salimos de nuevo a la calle.
Primero avanzamos por la avenida principal, y después, por diferentes calles secundarias. Demonio que se cruzaba en nuestro camino, demonio que desaparecía...
Pero...para un elfo...¿no era la vida el obsequio más importante?¿Lo más sagrado?
Otro demonio cayó a mis manos.
Sí...por eso...por eso mis padres se negaron a dejarme estudiar magia.
***
-Yo...yo nunca, ¡nunca! usaré la magia para la destrucción. Sólo amo crear cosas, comprender la Naturaleza acercándome más a ella...
-Quién tiene un arma, hija, tarde o temprano se ve obligado a usarla...
-La magia no es un arma, madre, la magia es un don maravilloso.
***
-Ven a mí...¡BAHAMUT!
-VOYAGER, ¡acude a mi llamada!
Me sumé a los ataques de mis compañeros con un rayo. Los demonios abandonaron este mundo...tal vez para ir a uno mejor, no lo sé.
-Pronto mediremos nuestras fuerzas, Nayreth.
-Veremos quién es el mejor mago de los dos...
Yo...odio competir.
-No siento más energía demoníaca-dijo Dingo-.Sugiero que volvamos.
-Sí-asentimos Saeki y yo, volviendo a la posada.
Cuando volvimos a la posada, faltaban Yaeko y Satoru. Yaeko...¿es posible que siendo humana, respete mejor las enseñanzas élficas que yo?
-Se han marchado a...hablar...-susurró Bopeep-...con los demonios.
-No creo que quede ninguno en pie para ello-objetó Dingo, tomando asiento.
-Bien hecho-exclamó una joven elfa llamada Anivi-¡Gracias por vengar a mi clan!
Un clan de elfos...destruido por los demonios. Si las cosas seguían así, es posible que los elfos también se volviesen violentos...¿Como yo? Me miré las manos con tristeza. Había sangre en ellas, sangre de demonio. Incluso atacando desde lejos, con magia, no había podido evitar tener que defenderme alguna que otra vez con mi daga de media luna.
Me dirigí a un barreño lleno de agua. Ah...pero en el agua también había sangre. La posada se había convertido en un pequeño centro de operaciones, y cada vez estaba más lleno de guerreros. Tres cuartos delo mismo ocurría con la toalla.
Susurré un conjuro y renové el agua del recipiente. Después, tuve que conformarse con dejar que mis manos se secasen poco a poco, al aire.
Me senté junto con los demás. Comimos, bebimos y hablamos. Incluso una niña, que a pesar de no haberla visto en mi vida me era familiar, se unió. Su nombre era Lau, y parecía otra víctima de los demonios. Dedos de Hierro y Vratia también se hallaban entre nosotros.
-¿A qué se debe el honor de que comas con nosotros?-preguntó una voz femenina, pero al mismo tiempo severa. ¡Marcus!-. Disculpad que me una a vosotros tarde, pero he estado luchando contra los demonios-Y se sentó.
-Verás...Dietrich-comenzó DdH-. Hasta el momento, sois los mejores guerreros que tengo a mi servicio. El honor es mío.
-Dedos de Hierro-dije de pronto-¿Por qué luchamos?
-¿Qué?
-¿Por qué luchamos?-repetí.
-No eres la primera que me dice eso-dijo con tristeza-.Desde el discurso de vuestra amiga, son muchas las dudas que han surgido entre mis hombres-Se levantó de golpe. Algunos guerreros de otras mesas alzaron sus miradas hacia él-¡Escuchadme! Luchamos por defender a nuestra familia, a nuestros hijos, a nuestras esposas o maridos-las guerreras se sonrieron entre ellas-y consideramos que ellos son más importantes que cualquier otra cosa...¡Por eso mataremos y por eso arriesgaremos nuestras vidas! El diálogo ha fracasado. Por ello, sólo nos queda...unirnos para ser más fuertes y...¡luchar!
Los soldados vitorearon. Mi grupo calló, pero parecía más animado.Entonces...
-El diálogo no ha fracasado, ni siquiera lo habéis intentado-Yaeko entró como un rayo y ni se detuvo, subió a su habitación seguida de Satoru.
Dedos de Hierro volvió a palidecer, y miró las escaleras por las que hacía poco había subido Yaeko con los dientes apretados.
-¡Glorria!-gritó Vratia, dando un salto.
-¡GLORIA!-gritaron los soldados. Las palabras de Yaeko...habían sido olvidadas.
-Además-me susurró Dingo- tienes una cuenta pendiente con Lorena, ¿no es cierto?
Recorde lo que dijo esa Lorena extraña...
-Pronto nos enfrentaremos...
Y sentí...ira en mi interior.
-Cierto-dije.
Tras la interrupción, comenzamos a hacer planes.
-Todo está previsto-dijo DdH-.Mañana, saldremos rumbo al castillo que dirige Lorena para expulsar a los pocos demonios que quedan. Después, iremos rumbo a la ciudad real para pedir la ayuda del rey. Por el camino, ayudaremos a todas las ciudades y aldeas que estén asediadas por nuestros enemigos. Despedíos hoy de vuestros amigos y familia.
Suspiré. Tendríamos que despedirnos de Yaeko...por un largo tiempo. Mientras subía las escaleras, agaché la cabeza.
Cuando empecé mis aventuras con este grupo...no era capaz de destruir ni a una mosca. Ahora...voy a la guerra.
//Out// Post dramático xD. Pero es cierto, los mas veteranos...recordais a la Nay del principio? T_TU //Out//
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