x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

abril 02, 2006

Me había divertido bastante con el antiguo grupo de la vieja lorena. No obstante, ya era hora de ponerse "seria". Caminaba en el bosque, con tranquilidad, cuando vi a lo lejos un castillo. Fruncí el ceño, y me detuve mirandolo fijamente. Tenía curiosidad en saber qué o quien estaba allí.
-Una nueva víctima...-Oí de pronto, en un tono tan fino que parecía ser el viento.

Alcé la cabeza, mientras miré de reojo hacia atrás. La voz se silenció, y cuando me giré vi como dos demonios: uno masculino y otro femenino, salían de los setos para atacarme. Pero al darse cuenta de que yo me había girado, se detuvieron, como intentando darse cuenta de si yo los veía o no.
-Ríndete.-Me ordenó de pronto la femenina..
-Claaaro...-Asentí y luego la miré con burla.- Y me suicido para evitarte trabajo...
-¡Maldita humana!-Exclamó la "chica" mientras alzaba el brazo, en señal de ataque.
-Espera.-Ordenó el masculino sujetandola del brazo, tras eso me miró con desconfianza.-No es humana.
-¿Qué dices?-Preguntó la muchacha, tras eso me miró incrédula.

Yo asentí ligeramente, mientras continuaba cruzada de brazos. Aquellos demonios no me darían ni para empezar, no obstante, sabía que ellos me llevarían al castillo. Cosa que la verdad, me interesaba de alguna manera. Al final, me encogí de hombros mientras ponía las manos en alto y decía:
-Me rindo.
-¿Qué?-Preguntó el demonio.
-Que me rindo, estúpido.-Repetí.
-¿Por qué?-preguntó la demonio.
-¡Porque me da la gana! ¿¡No era lo que queríais!? Pues ya está.-Espeté.

Me ataron las manos, y me llevaban con paso lento hacia el castillo. Los demonios comenzaron a hablar, pero yo los ignoraba. Pensaba en que por fin "era libre". Ya nada ni nadie me controlaba... Lorena ya no existía... Reí ligeramente, aparentando ser una demente. Y aunque los otros dos me miraron de reojo, me daba igual.
Al llegar al castillo, me encerraron en un calabozo. Y todo comenzó a volverse de un extraño color grisaceo, que cambió a otro color... y a otro... y a otro... Al parecer era una ilusión. Ilusión que buscaba los mayores temores... Pero yo no tenía alma. No tenía temores... Así que comencé a reirme, mientras aquella ilusión buscaba mi debilidad.
-¿¡Qué demonios eres?!-Oí de pronto, poco después "volví" a la realidad.

Estaba sentada, apoyada en la pared, y ví como la puerta de mi celda se había abierto, y entró un ilusionista. Demonio quizá... Le miré fijamente, aparentaba odiarme mucho... O al menos lo intentaba.
-¡Responde!-Ordenó.
-Yo no hablar tu idioma...-Me burlé.

Me miró de reojo, se lo pensó por unos instanes y luego me golpeó con fuerza. Quedé apoyada en la otra pared, y aunque me había dolido ligeramente, continué mirándolo con picardía. Suspiró airado, y luego se agachó quedando frente a mi. Intentaba calmarse.
-¿Qué eres?-me preguntó, ya más calmado.
-... Un ser sin alma.-Respondí, pero no por miedo a extorsión... Sino para que se horrorizara.

Que fue precisamente lo que hizo. Abrió los ojos de par en par, y luego miró de reojo a la puerta por la que había entrado. Creo que comprendió que yo estaba allí por voluntad propia, y no por que me hubieran capturado.
-Les engañaste...-Masculló.
-Quizá.-respondí.
-¿Por qué?
-Quiero unirme a vosotros.

Me miró de tal manera, que creí que iba a ver si él mismo no estaba en una ilusión. No obstante, me ayudó a levantar con cuidado. Pasamos por varios pasillos, pero luego, llegamos a un gran portón. Era oscuro, con detalles en rojo, el ilusionista miró con respeto a la puerta y luego me dijo:
-Entra.
-¿No vienes?-Pregunté.
-No puedo entrar ahí dentro.

Entré sin decir nada más, era una habitación inmesa. En la que habían dos personas solamente. Me miraron con sus ojos de forma inquisitiva, y entré. La puerta se cerró a mi paso haciendo un gran ruido, y tras ello, también pude oir como la puerta se cerraba con llave. No me puse nerviosa, y miré a aquellos dos que allí estaban.
-¿Eres esa que se quiere unir a nosotros?-Preguntó uno de ellos.
-Quiero hablar con el jefe o con la jefa. No con subordinados.-Respondí.
-No hablarás nunca con nuestro jefe.-Dijo el que no había hablado.
-Exacto.-asintió el otro.- No vas a llegar hasta mañana.
-No necesitamos niñas... No nos sirves.

Aquello me sonó a la típica prueba de novatos. ¿Qué debía hacer? ¿Luchar con ellos y demostrar que al menos, se dar pelea..? Si aquellos dos me atacaban... Los mataría. No iba a detenerme en ningún momento... La sed de muerte que yo tenía no podía quitarse con una simple pelea de críos.
Y como si estuvieran leyendome el pensamiento, me atacaron simultáneamente. Les esquivé y advertí con mi mirada que si continuaban de aquella manera, atacaría. Rieron bonachonamente, y me atacaron de nuevo. Me encogí de hombros, desenfundé mi espada y se la clavé a uno en el pecho, que espareció.
-¿Pero qué...?-Exclamó el que había quedado vivo.
-Jeje...-Reí, tras eso, desaparecí y reaparecí detrás de él. Al parecer había aprendido a controlar mis propios poderes mejor que lorena.-Aquí.
-Pero...-masculló, no pudo continuar, le atravesé en dos.

Quedé en el centro de la sala, apoyé mi espada en el suelo y miré a mi alrededor. Me carcajeé y luego dije en voz alta:
-¿He pasado la prueba?... Vaya inútiles que ponéis... ¿Eran los más débiles?

Una risa desenfadada se oyó al fondo de la sala. Miré de reojo hacia allí, donde pude encontrarme al falso jefe centauro. Comenzó a aplaudir, mientras se acercaba lentamente a mi. Cuando estuvo un par de metros cerca, se detuvo y dijo:
-Realmente no. No eran débiles. Su grado de mando era uno inferior al mio, solamente.
-Así que por esa regla ahora me quedo yo con sus puestos. ¿No?
-No.-Negó.- Primero debes superar otra prueba.
-Vamos... ¿De verdad crees que os voy a traicionar? Simplemente he abandonado mi antiguo grupo... el de mis "amigos" para venir a luchar a vuestro favor..-puse cara pensativa.- ... pues sí que es razonable que penseis que os voy a traicionar... ahora que lo pienso.
-Tú no eres la que estaba con ellos antes.
-Muy listo...
-¿Qué eres entonces?
-¿No has oído eso de que todo el mundo tiene su "secreto"?

Arqueó la ceja, de pronto masculló unas palabras tan rápido que ni pude entenderlas. Acto seguido, una serie de "flechas" de hielo comenzaron a ir hacia mí. No pude esquivar la gran mayoria, así que acabé con dos clavadas en el brazo derecho.
-No eres tan rápida.-Indicó.
-Ja-ja...-Respondí, mientras me quitaba aquellos trozos de hielo.-Esto solo acaba de empezar...

Volvió a recitar un par de palabras, y no ocurrió nada. Tomé mi espada, y fui a atacar al centauro falso cuando noté como mis pies se paralizaban. Al mirarlos, estaban congelandose poco a poco, al igual que el resto de mi cuerpo.
-¡Estas en apuros!-Exclamó el centauro, sonriendo.
-¿En serio?-Pregunté de forma irónica, intentando liberarme.
-No vas a poder.- Me indicó.

Le miré malamente. Hice todo lo que pude para liberarme, no obstante, tuve que soltar la espada pues el pulso ya me temblaba. Cerré los ojos con fuerza, y de pronto, noté como algo en mi interior ardía. Al abrir los ojos noté que en mis manos había fuego. Que derretía el hielo.
-Así que no conoces tus capacidades...-Me dijo pensativo.

Cuando el hielo se deshizo, tomé la espada con la mano derecha que había dejado de "arder". Mientras la izquierda continuaba poseyendo su fuego. Di una estocada que hizo retroceder al centauro, pero conseguí lanzar una esfera de fuego que le impactó en plena cara. Gruñó ligeramente, y luego, su apariencia comenzó a cambiar.
De pronto tenía apariencia humana, vestía de negro, y una capa larga ocultaba su verdadera ropa. Su cabello era de un color rojo fuego, aparentaba ser joven, aunque su barba de un par de días le hacía aparentar ser mayor. Abrió los ojos color esmeralda, y me miró con cierto odio.
-¿Y bien?-Pregunté.-¿He ganado?
-... Sí.-afirmó mientras se giraba.- Estas admitida. Y tienes el puesto de aquellos dos.
-¿Y quién es el verdadero alto mando aquí?
-Yo.
-Jah.

Me miró de reojo, me había dado cuenta perfectamente de que él no era el verdadero jefe. Era otro enviado, de un alto rango, pero otro enviado. Me miró de tal manera, que pude saber que no iba a contestarme.
-Sígueme.-Me dijo.

Me llevó a un sitio, donde me entregaron vestido negro, largo. Me ordenaron cortar el pelo por los hombros, y me explicaron unas cuantas cosas sobre mi nuevo cargo... Y luego, ya estuve lista para ejercer mi puesto.

//Comentario//:Bueno people. como estoy apartada del mundo tengo que ir a mi bola xD... En fin. son mala muajajajajajaja... xDUU... Seremos enemigos ;_; chicos, os echaré de --- xD