x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

abril 29, 2006

Y llegó el día de la despedida.

Padres que despedían a sus hijos, llorosos, jóvenes que prometían volver sanos y salvos, hombres que abrazaban a sus esposas entre lágrimas, antiguas damas de largos cabellos, ahora con peinados militares y luciendo oxidadas armaduras...Sí, esto el lado menos glorioso de la guerra. Para partir a una, hay que dejar algo a cambio, una parte de una mismo. Si además tenemos en cuenta que al matar se pierde otra parte de la persona, ¿qué nos queda, al final?
Y nosotros...también teníamos que dejar algo atrás a cambio de sangre y dolor, mejor dicho, a alguien.
-Yaeko-susurré-.Te echaremos de menos.¿Estás completamente segura?
-Sí-asintió-¿Vosotros?
-También-dije con una leve inclinación de cabeza.
-Sea, Nay. Yo también os extrañaré, pero no dudo que volveremos a encontrarnos. Es más, hago esto para poder volver a estar todos juntos, en paz, otra vez.
Me giré haci Satoru.
-Satoru...
-No digas nada, Nayreth...ya no aguanto más despedidas-dijo trsitemente el muchacho.
Le obedecí, y abracé primero a Yaeko y luego a Satoru.
-Hasta pronto, y que tengáis suerte-dije con trsiteza, y me retiré.
Ahora, el turno de despedida de Neptune. Martel y Marcus ya habían dicho algunas frases a Yaeko, y los demás esperaban impacientes su turno. Salí de la posada, cabizbaja, mientras hacía un rápido inventario de todo lo que necesitaríamos. Comida, armas, hierbas, pociones. Todo estaba.
-Uno, dos...¡ahora!-gritó Saeki, y junto a Dingo, ayudaron a cargar un pesado saco en un carro tirado por caballos.
Me acerqué a ellos. Al contrario que el resto del grupo, ellos dos no dudaban. Les...admiraba por ello.
-Saeki, Dingo-saludé.
-¿Hastiada del aroma a tristeza de la posada?-me preguntó Dingo, jocoso. Sin embargo, podía notar que también estaba profundamente conmovido.
Asentí con una leve sonrisa.
-Mira esto-murmuró Saeki, y abarcó con la mano las filas de carros que abandonaban la ciudad lentamente-.Las mulas se transforman en corceles de batalla, y los carros de heno en cuádrigas. Es gracioso, a la vez que ridículo y triste.
-Vosotros...-les miré-vosotros no deseáis luchar, ¿cierto?
-¿Quién lo desea?-respondieron casi al unísono.
Sonrieron por la coincidencia, y Dingo habló:
-Este es el pueblo en el que hemos vivido siempre. No queremos dejarlo, pero lo amamos tanto que hasta nos sacrificaríamos por él.
-No permitiríamos que volviese a ocurrir la masacre de hace unos días-concluyó Saeki.
-¡Ah! Sturrm, ¡aquí están!-Vratia se acercó a nosotros, correteando.
-Te he dicho que no me llames así, Vratia-la reprendió amablemente DDH. Tras él, venían nuestros compañeros, a excepción de Yaeko y Satoru.
-De acuerrdo, Dedos-de-Fierrro-respondió la enana con evidente fastidio-.Me prregunto que ocurrirrá con tu nombrre si algún día los constrruio de mithrril.
El militar rió, y nos hizo una seña para que le siguiésemos. Llegamos a dos grandes carros, tirados por cuatro fuertes caballos cada uno y cubiertos por una lona que hacía las veces de cubierta. Parecían tiendas de campaña...con ruedas.
-Es lo mejor que tengo...-comenzó DDH-Espero que os de para repartiros en grupos. Uno de vosotros tendrá que dirigir a los caballos, y los demás podrán descansar.
-¿Por qué tantas deferencias?-preguntó Martel, suspicaz.
-Bueno...digamos que tenéis contactos-sonrió a Dingo-.Y, por supuesto, debo mimar a los mejores guerreros de los que dispongo. ¡Preparaos, que partiremos en unos minutos!-y se marchó caminando.

Mientras decidía en qué carreta subir, una figura se me adelantó. ¡Lau!
-Esta estará bien-masculló, y subió de un salto. Ante mi mirada aturdida, respondió-.Os dije que iba a acompañaros.
Hice una mueca. Lau. Aquella niña me recordaba tanto a la antigua Lorena. Es más, hablaba como ella. El día anterior no pude evitar reirme d elo absurdo de la idea, pero hoy...hoy era inaceptable. Me lancé en la búsqueda de DDH, y lo encontré unos pasos más adelante.
-¿Qué significa eso?-exclamé.
-Eso ¿qué?-preguntó el hombre, asombrado.
-No es más que una niña pequeña...y tú...tú sabes que no se quedará atrás como Martel o Bopeep...ella irá a luchar...
-Ah, Lau...verás, Nayreth...lucha de una forma inaudita para una niña de su edad.
-Lo dices como si fuese algo positivo-siseé apretando los dientes con fuerza.
-De hecho...-se calló, ante mi mirada. Unos segundos después, continuó-.Escucha, tenemos pocos magos, y no quiero contrariarte...pero...un sólo hombre...o mujer...o niña...puede actuar de espía, o de mensajera...-sacudió la cabeza-.El mundo está patas arriba. Y esa niña...no tiene la inocencia de un infante...Por eso decidí no darle muchas vueltas y dejar que luche, si es lo que desea.
Observé con ojos críticos al soldado. Tal vez, bajo esa apariencia despreocupada y risueña...tal vez sea tan perceptivo como cualuiera de nosotros. Suspiré, dando la discusión por perdida.
-Lucharé sólo en las batallas que yo desee-dije, sólo con la intención de molestar. Él se encongió de hombros.

-¡Eh! ¡Nay!-uno de los carros avanzaba hacia mí. Neptune me tendía una mano. Con su ayuda, subí de un salto al carro. Dentro estaban más del grupo, y uno de ellos dirgía la carreta. Me giré hacia fuera y observé todo el movimiento. Los recién reclutados soldados se orgnizaban en columnas y filas y abandonaban la ciudad a paso lento. Tras ellos, los carros, más vulnerables.

-¡UN MOMENTO!-gritó DDH y echó a correr-¿Quién ha dado la orden de partir sin mi permiso?
-Io-dijo Vratia, asomando la cabeza desde otro carro-.Como estabas de parrloteo...
-Arrgh...-el soldado se marchó corriendo y subió a un caballo, echando mil maldiciones. Luegó, lo espoleó hasta llegar a la cabeza de la formación y así dirigir a las tropas.

Miré hacia la posada. Desde el balcón, Yaeko y Satoru observaban la escena. De repente, Yaeko entró bruscamente. Parecía afectada, por la violencia de sus movimientos. El chico entró tras ella.

-¡GLORIA!-gritó DDH, a lo lejos.
-¡GLORIA!-repitieron las tropas.

//Out// Uh, empieza la guerra! *-* que alguien divida a los grupos en carrozas, aunque podemos ir saltando de carro a carro, asi que no importa xD. Byes! //Out//