x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

junio 04, 2006

[Post desde el punto de vista de Lorena]

Podía escuchar como a lo lejos, en el castillo, celebraban la victoria de la batalla... Pero la guerra, la guerra iba a ser mia... Aunque realmente mi guerra ya la había ganado. Yo estaba metida en aquella situación simplemente por diversión... Pero mi meta principal ya la había conseguido... Había conseguido el cuerpo.
Me encontraba en el bosque, apoyada en un árbol con los ojos cerrados mientras en mi rostro se dibujaba una sonrisa. Recordaba lo ocurrido y como en un descuido la débil "Lau" pudo herirme... Creía que esa maldita iba a desaparecer, que jamás me iba a volver a molestar... No obstante... es muy perseverante.
-Todo esto comienza a ser... Cargante.-dije mientras abría los ojos, tras eso miré hacia el castillo.- No esperaba tu regreso, "Lorena"... Pero... aprovecharé la situación. ¿Qué cara ha debido quedarte al darte cuenta de que los únicos que "te querían ahora"... "te odian"? Tu padre siempre te lo dijo... Nadie te va a querer nunca. ¿Por qué te esfuerzas? Eres una inútil....

Comenzaba a desvariar pero todo lo que decía tenia sentido. El padre de lorena, el único cuerdo que recuerdo, siempre le hubo dicho que el amor no estaba hecho para los demonios y menos para los demonios que eran como ella...
-¡Inútil!-Exclamaba él tras golpearla.- ¿¡Desde cuando te he dicho que puedes abrazarme!? ¡Te odio, te odio! ¡¡Y tú debes hacer lo mismo, odiarme a mi y odiar a la humanidad!! ¡Jamás conseguirás ser una buena demonio!
-Padre...-susurré.- No sabes cuanta razón tienes...

Perdí el conocimiento en aquel momento. Aquella herida que me hizo la querida y dulce Lau(comenzaré a llamarla así como burla hacia ella) al parecer me hizo más daño del que debía ser... Poco tiempo más tarde desperté, viendome en el mismo lugar en el que me encontraba desde hacía algún tiempo...
Durante tanto tiempo fui reprimida...
Durante tanto tiempo esa maldita estúpida de mi otro yo estuvo guardandome en lo más profundo de su subconsciente que yo... Comienzo a mezclar recuerdos. Y de pronto pude salir sin ataduras... Sí, aquel día en el que la mordió aquella vampira demonio... convirtiendola en un ser de dicha raza... Eso provocó mi huída de la carcel mental en la que me encontraba... Pudiendo de una vez vengarme y dejar claro quien era yo... Pero eso solo era posible cuando los instintos más bajos salían a la luz... Sin embargo yo poco a poco me hacía más fuerte...
Anteriormente intenté salir en otra ocasión y aunque en un principio lo hube conseguido... Aquellos malditos del grupo consiguieron que tuviera que volver a entrar en la más absoluta soledad y oscuridad...

Mis enemigos mortales... Los verdaderos... Eran aquel grupito de seres estúpidos... Que hicieron sentir a "Lau" la amistad... el amor... Me dan asco. Es por eso que me convertí en su más ardiente enemiga... Porque quería enseñarles que "Lorena" no podía tener amigos... ¡¡Que la han estado debilitando todo este tiempo!! Y como me gustó... La cara de Nayreth cuando se dio cuenta de que yo no era la Lorena que conocían... Me gustó... ME ENCANTÓ!!!!!!!!!
-Jujuju...-reí al recordar la cara de aquella elfa.- Ay Nayreth... No sabes cuanto me gusta tu ira... Me recuerdas a "ella"...

A ella... La amiga de confianza de Lorena... No era elfa... Era demonio y se llamaba Lydi... Fueron amigas durante casi un año, cuando tenían 7 años... Pero cuando "nuestro" padre se enteró... Mató a la demonio justo en la cara de Lorena... Dulce y agradable muerte para un demonio tan débil... Que gritaba... gritaba una y otra vez...

Allí, apoyada en aquel árbol continuaba recordando y recordando, coloqué mis manos en la cabeza mientras continuaba riendo.... Riendo.... ¿Riendo...? Desde que "resurgí" nunca había pensado en todo aquello... No había querido hacerlo... Pero... ¿Por qué comenzaba a recordar tan de repente?
-¿Eres Lorena?-preguntó alguien de pronto justo delante de mi.

Alcé la vista y vi unos pasos delante de mi a un joven pelirojo de ojos claros vestido con una túnica. Entrecerré los ojos mientras fruncía mis labios, ahora estaba más débil que antes... No obstante se acercó a mi sin decir nada y colocó su mano cerca de mi herida, haciendo que se cerrara para mi sorpresa.
-¿Estás mejor?-Me preguntó.
-Sí.-respondí aún bastante desconfiada.
-Hace un rato reías como una maniaca así que decidí no molestarte...
-Hm... ¿Gracias?
-No hace falta que me las des.-tras eso, me ayudó a levantarme.- Soy Xirohz, el "jefe" me ha mandado a buscarte.
-¿"El jefe"?-pregunté.
-Sí, me dijo que te diese esto.-tras eso, me tendió una carta.

Así pues, comencé a leer:
" Querida, supongo que ya han acabado asaltado el castillo pero lo cierto es que tu lugar no estaba allí. No estoy para nada decepcionado, es más... estoy orgulloso. Debo decirte que apartir de ahora no dirigirás un gran ejercito, sino que llevarás a cabo pequeñas o grandes misiones junto tu nuevo compañero... Xirohz."

Un momento... ¿¡Un compañero!? ¡No me gusta trabajar acompañada! Tras pensar eso, miré al muchacho con cierta furia haciendolo retroceder. Pero luego, continué leyendo:

"Se perfectamente que no te gusta tener acompañantes. Pero... Es necesario. Ambos sereis de gran ayuda... y por supuesto me conocerás a su debido tiempo. Más adelante, me pondré en contacto con vosotros para designaros algunas misiones. Pero por ahora descansa, supongo que estarás agotada. Id a algún pueblo, tened unos días para conoceros mejor y para estar tranquilos. Ah... Seguid a ese grupo que tanto te interesa... Supongo que querrás tenerles vigilados.
Sin más, dirigiendote un gran saludo:
tu jefe."

Me mantuve en silencio un buen rato... Tras eso, miré a aquel chico... Xirohz... Mi nuevo compañero... Jeh... Comenzamos a caminar hacia no se donde... En silencio. Pero aún mi mente continuaba en ella... "Lau" ¡¡Cuanto la odiaba!! Lo único que yo pude hacer desde siempre era mirar lo que hacía con su estúpida vida desde las sombras... Lo único que podía hacer era ver como la cagaba una y otra vez... Mientras a mi me tenía encerrada...
-Voy a matarte...-susurré de pronto.
-¿Hm?-Preguntó Xirohz mirandome de reojo.
-¡¡¡VOY A MATARTE, LORENA!!!-exclamé con todas mis fuerzas, haciendo que mi voz retumbara en aquel bosque.

Xirohz no se sorprendió, no me dijo nada, simplemente continuó andando y yo hice lo mismo mientras continuaba con la ira en el cuerpo...

[Mientras, con Lau]

Ella solamente oyó aquel grito de Lorena, aquel grito que nadie más aparentó oir y quedó pálida. Pues un escalofrío le recorrió la espalda... Fue como si la propia muerte le hubiera abrazado. Quedó sentada en un sillón mientras todos bailaban... Todos celebraban la victoria en batalla... Pero la verdadera guerra, al menos para ella, no había comenzado...