x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

julio 09, 2006

Al fin. El viaje se me había hecho eterno, pero ya habíamos llegado a la ciudad de residencia del rey de los humanos, Tirne. Entramos en la ciudad, yo un poco alejada de mi grupo y oculta entre los demás soldados...La verdad, no tenía deseos de mezclarme entre mis compañeros ahora mismo. Desde la confesión de Neptune, los evitaba, más a ella que a otros, aunque eso me doliese. Es...una guerra, y no hay cabida para los sentimientos. No pararé ni siquiera a plantearme las palabras de dríada hasta que todo esto haya acabado. ¿Qué sentido tendría ser correspondida, y morir al día siguiente en un combate? No puedo olvidar las muertes de mis otros compañeros. Que nosotros sigamos vivos...no es más que cuestión del caprichoso azar.
Por eso, la evitaré. Sin embargo, todo habría sido mucho más fácil si mis compañeros no fuesen tan perceptivos. A veces dirigen miradas cargadas de comprensión, o caemos en silencios incómodos. No lo soporto, como tampoco aguanto los consejos o las preguntas indiscretas...Tal vez sea porque dan justo en la diana. Lau me habla como si me conociera de hace mucho tiempo, con un tono condescendiente que me irrita. ¿Qué esperaba? De todas formas, ella misma confesó, sin querer, que era algo más que una niña. Lo que se descubra de ella en un futuro dudo que pueda sorprenderme.
Aún así, el próximo que pregunte sobre este tema se llevará una mala contestación, como mínimo. No podré evitarlo.
Ahh...¿Es ésta la residencia del rey de los humanos? Parece una ciudad-jardín, tan poblada de plantas...Y qué silencio. La gente anda entre los árboles sigilosamente, como temiendo despertar algo. Parecen...de algún modo...elfos.
Nosotros rompimos su silenciosa paz. Los vivarachos soldados no dejaban de hablar, reir y comentar mientras avanzábamos. Me fijé, entonces, en Dedos de Hierro, situado a la cabeza. Extrañamente, se mantenía serio, preocupado. En un determinado momento bajó la mirada hasta sus dedos artificiales e hizo una casi imperceptile mueca de dolor, como recordando algo desagradble. Vrati, por primera vez desde que los conozco, le dirigió unas palabras de ánimo, en lugar de una reprimenda.
Caí entonces en la cuenta: Habíamos entrado en la ciudad...¡un ejército entero! Y nadie se había quejado o había intentado impedirnos el paso. Era como si este lugar careciera de vigilantes...Un sitio ideal, de alguna forma.
-Seguidme-dijo DdH, avanzando por el lugar como si lo conociera de toda la vida.
Yendo tras los pasos del mercenario, nos encontramos frente a una inmensa plaza. Frente a esta había un palacete, bastante pequeño para mis estándares, pero lujoso a más no poder.
Entonces me fijé en un trono de piedra en el centro de la plaza, que podíamos observar desde los escalones en los que estábamos, esperando a que DdH diese el paso final y subiese a la plaza, pero no lo hizo. Miraba fijamente al trono.
-¿Es eso...un niño?-preguntó Yaeko.
Así era. Sentado en el trono y envuelto en ropajes demasiado grandes para él, con una pesada corona sobre la cabeza y un cetro en una de las manos, se encontraba un niño de quizás unos siete u ocho años. El infante sonrió, con un aire de pomposidad.
¿Un momento...era ese...el rey de los humanos? Los de mi grupo mantenían expresiones de sorpresa, sin embargo, nadie más parecía asombrarse.
¿Qué ocurría aquí?
-¿Así que no has tenido suficiente con que te cortase las manos, verdad, Wolfgang? Has vuelto a por más...-la voz aniñada pero articulando perfectamente palabras propias de un adulto nos provocó un escalofrío a más de uno-.No creo que Vratia pueda fabricarte una cabeza de metal si te corto la verdara...
-He venido a pedirte ayuda en nombre del pueblo-respondió DdH apretando los dientes-¡Exigimos que pongas fin a los ataques que nos aterran día y noche! Nosotros tenemos información que...
-Sé perfectamente todo lo necesario sobre los ataques-dijo el niñito, con una mueca de aburrimiento.
Murmullos de protesta entre los nuestros.
-¿Cómo es que no has actuado, entonces? ¿Acaso no te imporrtaba?-gritó Vratia.
En ese momento, el pequeñajo saltó del trono y se puso en pie. Apenas levantaría un metro del suelo, y aún así, intimidaba su mirada fría y calculadora. Era una imagen grotesca, una expresión de adulto en ese cuerpo adorable.
-Lo que ocurra en este reino sólo puedo cambiarlo yo, si lo deseo. Si me place que los demonios arrasen algunas tierras-comenzó un griterío horrible por parte de nuestros soldados; la mayoría de tierras y ciudades destruidas-¡¡así se hará!! Vosotros-señaló a Dedos de Hierro y a Vratia-creísteis que podíais decirme qué hacer, ¿cómo actuar? Ponéis en duda mi autoridad: Por esto, os declaro desertores.
-¿QUÉ?-gritaron ambos-.Esto no tiene sentido, no...
-Seréis ejecutados.
Tanto la enana como el mercenario palidecieron. Habían venido buscando ayuda para el pueblo y habían sido declarados desertores por el capricho de un niño...Se hizo el silencio. Sí, éste era...éste era el silencio con el que habíamos entrado a la ciudad. Los humanos que vivían aquí...no eran silenciosos por su propio deseo, lo entendí en ese momento.
Segundos después, se alzó un grito de protesta. Uno, porque aunque fuesen cientos de voces, chillaron como una sola. Los soldados expresaban el dolor por las pérdidas de todo este tiempo, por las vidas pacíficas dejadas atrás...por nada. No dejarían que ejecutasen a los líderes, ni soportarían en silencio la vergüenza de tener como rey a un niño déspota.
El pequeño, en camio, suspiró, molesto.
-Grate, haz el favor.
Lamenté en ese momento más que nunca, el no haber investigado más sobre esa misteriosa bola que el mago llevaba consigo. Jamás pensé que pudiera tornarse un enemigo...
Grate dejó caer la bola al suelo. De nuevo, fuimos presentes del resplandor, pero cuando éste desapareció, había desaparecido...la gente a nuestro alrededor. Ninguno de los soldados, ni los tíos, ni el jefe centauro...Nada.Sólo quedábamos los de grupo, Irwin, Vratia y Dedos de Hierro, además del niño-rey y de Grate, que recogió el artefacto del suelo.
-¡NO!-gritó DdH-¿Qué has hecho, animal?
-¡¿Cómo te atrreves a trraicionarnos?-le chilló Vratia. Su voz era aterradora, pero tenía lágrimas en los ojos.
-Pueden morir dos hombres y vivir doscientos...o vivir dos hombres y morir doscientos-dijo el niño-.El resultado es el mismo. Vosotros elegís...-y sonrió.
Demasiado tarde comprendimos nostros lo que quería decir. Sin necesidad de guardias, Vratia y DdH tiraron sus armas al suelo.
-Perro déjalos librres-pidió Vratia.
El niño ignoró la petición.
-Muy bien hecho, Grate, has dejado libre a los...héroes-nos miró de reojo mientras caminaba al interior del palacio-.Hasta la ejecución, visitad nuestra hermosa ciudad.

En ese momento, alguien que no había quedado paralizado por los extraños acontecimientos atacó al pequeñajo. Era...Abrusfadremsli. El pequeño chucho no había sido atrapado por la bola, y ahora se aferrada con sus mandíbulas a la mano del rey, que dejó escapar un alarido. Separó al perro de sí de un manotazo y lo miró mientras volvía a ponerse en pie, gruñéndole.
-Me gusta este perro-dijo-. Me lo quedo.
Y tomándolo por la pielecita del cuello, se lo llevó con él, mientras el perrillo gemía desesperado. Vratia y DdH siguieron a Grate.
Entnces, parecimos despertar de nuestra ensoñación.
-¡¡DETENTE!!-grité.
-¡¡Comida, no!!-chilló Bopeep.
-¡¡Déjalos!!-dijo Neptune.
-¡¡No vayáis con ellos, tiene que ser una trampa!!-exclamó Lau.
-¡¡Detente, Dedos de Hierro!!-gritó Dingo.
Se formó otro griterió, ahora patético en comparación al de antes. Sin embargo, la puerta del palacio se cerró frente a nuestras narices.
Nos quedamos confusos y furiosos en la plaza. Y completamente solos.
El silencio de ese lugar...era horrible.

//Out// Post confuso, pero así podréis añadirle todo lo que queráis a la historia: que el niño es un demonio ( o no), que trabaja para ellos (o los lidera)...que el perro lo hace volverse bueno, bah, lo que querais xD...A libre albedrío!
Ahora, la temible lista de la vergüenza xD en la que os recodaré quienes son los más vagos del rpg (xD) Nah, mentira, sólo voy a recordaros a quien le toca postear.
Por orden, le toca postear a:Marcus (pero el paradero es desconocido ^^U),Saeki (24 días sin postear) ,Yaeko (13 días), Lorena(10 dias), Dingo (9 días), Neptune (8 dias).
Recordad que el plazo era de 7 días sin postear, así que sacad vosotros cuenta de si es mucho tiempo de retraso o no (vamos, que le restéis 7 días xD). Los que no he nombrado, aún no han pasado los días para que posteen.
¡Vamos, que casi todos estáis en la lista! ù_u //Out//