x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

julio 26, 2006

Cuando Dingo se acercó y se sentó junto a nosotros, abrí la boca para comenzar a hablar. En ese momento, vi que el invocador no se encontraba solo. Le acompañaba un humano rubio, con unas gafas de montura fina, el pelo rubio un poco revuelto, vestido con túnica y portando un bastón. ¿Un mago? Miré primero a Dingo y luego al extraño, que hizo una reverencia.
-Mi nombre es Faust, y creo que compartimos el interés por una misma bola inexistent...-carraspeó-.Por el mismo objeto mágico.
El grupo murmuró. Yo entrecerré un poco los ojos.
-¿Trabajas para el rey?
-¿Yo?¿Trabajar para ese niñato consentido que berrea más que reina? Pues sí-respondió con tranquilidad.
-No parece muy satisfecho con su empleo, de todas formas-Dingo habló a su favor.
-La paga es mala (inexistente) y los horarios muy inoportunos-corroboró él.
-¿Por qué no te largas de ahí, entonces?-preguntó Lorena, digo, Lau, recelosa.
Faust suspiró.
-Jamás arriesgaría mi virilidad.
Todos respondimos con un "¿eh?".
-¡Quiero decir que no puedo escaparme ya que los hombres del rey me vigilan!
Me senté y reflexioné unos segundos, luego miré hacia el recién llegado.
-Me temo...que tendremos que tomarte como rehén.
-¿Qué?
-No te preocupes. Sólo de cara al rey. Nosotros...bueno, es justo lo que iba a proponer ahora. Tenía la intención de, una vez fabricada la Pandemonium, la usaremos contra Grate y el niño. Justo por eso...no podemos dejarte escapar para que se la entregues antes...pero parece que tú tienes alguna rencilla personal también con el soberano...Por lo tanto, si colaborases con nosotros...
-Entiendo, entiendo-me interrumpió-.Me haré el derrotado y apresado por el poderoso grupo de pard...*COUGH*, de invencibles guerreros, así el rey no tendrá excusa para llamarme "desertor", ni nada por el estilo.
Asentí. Era un hombre inteligente. Sin embargo, me pareció que se frotaba las manos, como el que acaba de cerrar un trato provechoso. Serían ilusiones mías.

El resto del grupo pareció estar de acuerdo con mi plan, y nos dispusimos a descansar para salir por la mañana.
Volví a apoyarme contra un árbol. Muchas preguntas rondaban mi cabeza...¿Tendríamos el poder para usar una pandemonium? No podíamos turnarnos ni usarla todos a la vez; ¿quién lo haría?¿sería esa persona corrompida por el poder?¿Existía ese objeto de verdad?¿Podría este objeto, también, ayudar a traer de vuelta a Lorena a su cuerpo?
Deseché las dudas; cuando tuviésemos los materiales en nuestras manos ya habría tiempo para eso, y me acerqué a Faust, que miraba fijamente a la hoguera.
-Así que...¿eres un mago?-le pregunté, haciendo un gesto hacia su bastón.
-Eso es...¿no estarías todo ese tiempo pensativa para deducir eso, verdad?
Sonreí.
-¿De qué tipo?
Él carraspeó.
-Pues manejo ese conocido y a la vez desconocido elemento que es el que bien llamaban de esa forma pero que es conocido por los expertos de una forma más concreta, dado que desarrola su poder de una contra-forma a la inversa de la espiral constante-carraspeó-¿Y tú?
Me acaricié las orejas; tal vez tanta explosión y gritos las habían afectado, pero juraría haberme perdido qué estilo de magia dominaba. Por cortesía, no volví a preguntar.
-Magia elemental.
Me retiré, confusa. Las preguntas sobre la pandemonium, sumadas a la intriga que me producía el extraño, hacían mella en mis fuerzas. Sentada y apoyada contra otro árbol vi a Neptune. Me senté junto a ella y apoyé la cabeza en su hombro.
-¿Nay?-preguntó, sorprendida.
-Por favor, no digas nada-le dije.
Estar junto a una persona que me apreciaba me tranquilizó. Pude dormir apaciblemente.

Cuando abrí los ojos, el grupo se preparaba para partir.
-¡¡Objetivo número uno!!-gritó Saeki, alzándose sobre las copas de los árboles. Nos sonrió desde el cielo-¡Un diente de dragón!
-Oh, genial-masculló Faust-.Es decir, primer objetivo: tenazas de dentista tamaño dragón.

//Out//Momento de inspiración repentino xD aproveche para introducir del todo a Faust. Ahora, el que siga, a inventarse como conseguimos un diente de dragon! //Out//