x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Tag Board x


x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

julio 27, 2006

Todos fuimos hacia donde se encontraba descansando el dragón. Estaba en lo alto de una montaña, asíq ue tendrían que escalar todos... a nadie se le ocurría una manera eficaz de hacer que el dragón nos "diera" un diente...
-Propongo que hagamos salir al dragón de la cueva, dentro de ella creo que será más difícil sacarle el diente. Pero... ¿cómo lo sacaremos?.-
Lau: A lo mejor guarda uno bajo la almohada.- ironizó.
-Ya... y entonces haremos de ratoncito pérez para que nos lo dé.- respondí con el mismo tono.
Dingo: Podríamos negociar con él.
Lau: ¿Sabes idioma de dragón?
-Él no, pero yo sí. Por algo soy invocadora de seres oscuros, sé varios lenguajes, y entre ellos, me defiendo bastante bien con el idioma del dragón.-
Lau se cruzó de brazos, parecía que no me creyera.
Neptune: Si negociamos con él, tendríamos que darle algo a cambio de su diente...
Nay: ¡Un objeto precioso!
Faust: Ciertamente... los dragones adoran los objetos extraños y brillantes.
-Pero... ¿de dónde sacaremos un objeto aparente?- pregunté mientras me alzaba por encima de sus cabezas.
Martel se encontraba en el aire, mirándo de un lado a otro.
Martel: Creo que puedo encontrar algo allí.- y diciendo estó indicó con su dedo a lo lejos, un nido.
Neptune: ¡Cuervos! ¡Claro! Allí deben tener cosas bonitas...
Martel: Iré a mirar.
-Yo voy contigo, puedes tener problemas con los cuervos.-
Martel: Gracias, pero no creo que un simple cuervo sea capaz de siquiera dañarme.
Cuando llegamos al nido, pudimos ver entre otras piedras preciosas, una en particular que brillaba con muchísima intensidad, era de color rojizo, y cuando la tocamos, parecía extraída del mismísimo infierno.
Martel: Está bastante caliente, pero esta piedra creo que le gustará a nuestro dragoncito.
Yo asentí y volvimos con nuestros compañeros. Todos se quedaron boquiabiertos al ver la piedra, realmente era increíblemente hermosa.
Lau: ¿Y ahora qué?
-Martel, llévale tú la piedra, yo iré contigo, y si ocurre alguna cosa, intentaré parar el tiempo para que no ocurra nada inesperado.-
Martel asintió.
Chicos, quedaos aquí, pero una cosa, estad muy atentos, si nos vemos en apuros, saldremos de allí por patas, e intentaremos hacer bajar al dragón para que podáis ayudarnos.
Todos los demás asintieron, la idea no era la mejor, pero algo era algo.
Martel y yo subimos la montaña, y nos dirigimos a la cueva, el dragón era enorme, su cabeza era casi tan grande como nosotras, y su respiración era insoportable, casi nos echaba a volar. Tenía los ojos cerrados, y parecía estar durmiendo, debíamos despertarle, pero... cuando a los dragones se les despertaba, se enfadaban muchísimo y chamuscaban cualquier cosa que estuviera delante.
Martel: Los dragones se...
-Lo sé, pero.... ¿tienes una idea mejor de hacerle despertar?-
Martel: Deberíamos esperar tal vez...
-No sé... tampoco tenemos mucho tiempo que perder, mejor despertémosle, y que pase lo que tenga que pasar...-
Martel: ¿Preparada para parar el tiempo?
-Sí.-
Martel me picó un ojo y se dispuso a despertar al dragón, ¿estaríamos haciendolo de la manera adecuada? pronto lo sabríamos... Martel se colocó delante de la nariz del dragón, e intentó taparle los agujeros, yo la ayudé, si el dragón se quedaba sin respiración, podíamos hacerle despertar, porque si le tocábamos, o le golpeábamos, se levantaría aun peor...
De pronto el dragón abrió los ojos y nos miró, luego alzó la cabeza, yo dirigí mis manos hacia él dispuesta a conjurar a chronos, y Martel se elevó quedando sobre su lomo. Yo intenté hablar rápidamente antes de que nos quemara vivas.
-Lajel, chemesk filamel wruku terumru, kietzo barem.-
Martel me miró con los ojos como platos, y el dragón acercó su cabeza hacia mi. Había comprendido. Volvió a echarse sin dejar de mirarme...
-Martel, muéstrale la piedra, tírasela.-
El dragón cogió la piedra alucinado con una garra, y la tiró hacia el interior de la cueva, ahora tocaba que cumpliriera su parte del trato; el diente.
Dragón: Kijgu thmsujo yunfiet falem te xukru.
Martel: ¿Qué ha dicho?
-¡¡¡¡SAL AHORA MISMO DE AQUÍ!!!!- grité mientras invocaba a chronos.
El dragón me había dicho que no cumpliría, que no podía confiar en un dragón como era su raza, él nunca cumpliría una promesa. También dijo que le tocaba merendar, y que no iba a perder la oportunidad de saciar su hambre con tales manjares.
Martel salió, e invoqué a chronos rápidamente, ya el dragón estaba alzado, y comenzaba a echar humo por la nariz, de un momento a otro quedaría reducida a cenizas.
Martel: Bien hecho, ahora, quitémosle el diente.
-¿Pero cómo?-
Martel: Quizás guarde los dientes que se le hayan caído dentro de la cueva, iré a mirar, allí deben de estar, los dragones son muy egoístas, y nunca dejarían su diente por ahí cuando saben que vale su peso en oro.
-Tienes razón, pero date prisa, no podré aguantar mucho más.-
Martel entró a la cueva, pasaron unos minutos y no volvía, yo no podía aguntar mucho más... estaba deseando salir de aquella cueva, porque el tener al dragón justo enfrente, y que en cualquier momento el tiempo volvería a la normalidad, yo... sin remedio alguno... sería achicharrada...

*OUT* Bueno, aqui esta mi post, lo siento por haber utilizado a Martel! es que tenia que postear, y se me ocurrio eso, espero que le sguste, y esper haber interpretado bien a Martel, vamos chica! a por el dragon! XD *OUT*