x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

x Unirse

x Fan Arts - Fics

 

x Tag Board x


x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

agosto 28, 2006

Estábamos descansando de nuevo, el percance con el Fénix me había dejado exhausta, salí afuera a tomar un poco el aire, me relajaba mucho sentarme a que me tocara en la cara, me alegraba mucho y además me hacía sentir muy bien. Estaba sentada en una roca, y tocaba mi flauta, una melodía un poco triste, como la mayoría de las que yo tocaba, pero me hacía sentir bien.
Dingo tras una buena cena se dispuso a descansar un poco pero una tenue melodía se filtraba, entre las ventanas y la entrada principal. Sonrió y se dirigió al exterior, aún con su vara en la mano que al caminar, emitía tintineos causados por las anillas que parecían estar coordinadas con la dulce música.
Yo oía el tintineo de la vara de Dingo, estaba de espaldas a él, pero le reconocía por el dulce tintineo de su vara, seguí tocando como si no me percatase de que estaba ahí.
Dingo no se atrevía a interrumpir mi melodía, quizás por respeto o porque le gustaba mi forma de tocar. Transcurridos unos minutos terminé de tocar y el joven empezó a aplaudir suavemente:
-Genial, si señor - decía mientras aplaudía.
Giré la cabeza hacia él sonriéndole.
-Gracias.
- De nada - dicho esto se sentó a mi lado, en esa gran roca que a uno le hacía preguntarse que hacía allí tratándose de una ciudad.
Guardé la flauta y luego le miré sonriendo.
-Me gusta tu compañía- dije con un tono dulce.
-A mi también - respondió - y no porque seas invocadora ni mucho menos... es tu forma de ser.
Al oír las palabras de Dingo me sonrojé un poco.
-Bueno, mi forma de ser no me ayudó mucho con mis anteriores compañeros- dije bajando la mirada.
-¿Que sucedió? - preguntó extrañado.
-Verás mis? Mis compañeros de antes me echaron?-mi tono de voz comenzó a volverse un poco más apagado.
-¿Eso ocurrió cuando te encontramos en el lago? ¿Y porqué hicieron tal cosa? - el invocador suavizaba su tono de voz, adivinando que hablar del tema me ponía triste.
-Así es? cuando me encontrasteis hacía una semana justa de que me habían echado, decían que les iba a traicionar, y que era mas fuerte que ellos, incluso la gente a la que consideraba mi amiga me abandonó... fue culpa mía, no tenía que haberles enseñado a Shiva? yo?- las lágrimas comenzaron a resbalarme por las mejillas.
-Entiendo - dicho esto, y para mi sorpresa me abrazó con fuerza, haciendo que mis lágrimas se ahogasen en su traje - verás como todo comienza a ir a mejor... ya vistes nuestra reacción al ver a Shiva y creo que mas positiva no ha podido ser ¿cierto? - Dingo me sonrió, inspirando algo de confianza.
Me enjugué las lágrimas con el dorso de la mano y le sonreí.
-Gracias Dingo? no le había contado esto a nadie?
-Gracias a ti, y perdona si he removido en arenas del pasado - me pasó su brazo por mis hombros, haciendo que pudiese apoyarme un poco en él.
-No, para nada, necesitaba soltarlo? - me apoyé en su hombro.
Permanecimos un poco callados, observando cómo las estrellas acaparaban todo el cielo nocturno. Los demás comenzaban a abandonar el comedor para dirigirse a sus habitaciones y el pobre Irwin estaría en esos momentos en la biblioteca, empapándose de libros y páginas.
-Quería preguntarte una cosa - Dingo interrumpió el silencio - ¿cómo haces para que Shiva y Leviatán te obedezcan si solo le sugieres cosas? A los míos debo ordenarles qué deben hacer porque son muy cabezotas...
-Supongo que? es porque antes de utilizarlos para pelear, sólo los llamaba para disfrutar de su compañía, son mis mejores amigos, por eso solo les sugiero y les doy consejos, ellos no cumplen mis ordenes, simplemente me ayudan cuando estoy en apuros.-Sonrió mirándome con dulzura.
-Amistad... con espíritus... - miró al cielo pensativo - yo solo los uso para combatir... - de repente Dingo se levantó, exaltado - si, ¡si! por eso eres tan poderosa - me dijo, sonriéndome como nunca había visto hacerle.
-Yo no soy poderosa, mis espíritus lo son- dije riéndome al ver su preciosa sonrisa.
-No, tu eres tan poderosa como ellos - comenzó a explicar - tu le has dado tu fuerza a lo largo de este tiempo, haz creado un vinculo con ellos tan poderoso que incluso le han dado fuerzas en el combate - tomó su vara, mirándola con tristeza - mis espíritus no son tan fuertes porque se sienten como esclavos...

Me acerqué a el y cogí con mis manos la que él tenia cogiendo la vara.-Pues llámales y diles que no son tus esclavos, que son tus amigos, que no quieres darles ordenes, que quieres ser su amigo?
-De acuerdo - sonrió nuevamente, a la misma vez que sus alas de ángel guerrero salían entre su traje, por unas pequeñas aberturas en su espalda.
Se lanzó al cielo y llamó a sus invocaciones aladas. Valefor, Voyager y Bahamut había acudido a su llamada, dibujando curiosas figuras que me entretenían mientras lo veía todo desde tierra. Dingo comenzó a hablar con sus espíritus y al rato, desaparecieron, volviendo a exhibirse antes de desvanecerse en pequeñas partículas de energía.
Dingo bajó al suelo, aún con las alas extendidas.

-Vamos, ahora te toca a ti - comentó ilusionado
-¿Qué quieres decir? - pregunté curiosa.
Sin poder esperármelo me tomó entre sus brazos y volvió al cielo nocturno, haciéndome ver toda la ciudad iluminada por antorchas.
Mi rostro se iluminó, la belleza de la ciudad iluminada me deslumbraba, era un espectáculo realmente hermoso.
-Es lo más hermoso que he visto en mi vida?
-Espera, aún queda lo mejor - me dijo al oído - ¡Valefor, ven amigo!
Dicho esto el espíritu apareció sobre nosotros. Como si supiera lo que su invocador pretendía se situó bajo nosotros y Dingo me depositó sobre su espalda, que resultaba ser muy suave y caliente por su plumaje.
-Dios mío?- dije, estaba atónita, tanta belleza ante mis ojos, la belleza que Dingo me mostraba, y estar ahí con él? era algo maravilloso.
Transcurrido unos minutos descendimos al suelo firme, mientras Valefor se esfumaba y Dingo guardaba sus alas cuidadosamente bajo su traje.
-Espero que te haya alegrado un poco la travesía, me sentía mal por lo de antes.
-Ha sido uno de los momentos más felices de toda mi vida Dingo, muchas gracias, realmente eres un ángel...- tras decir esto le abracé, no se muy bien porque, pues yo no solía abrazar a nadie, mi timidez y mi a veces carácter frío me lo impedía, pero en ese momento sentí deseos de abrazar a aquel ángel.
Dingo me devolvió el abrazo, y todavía mas curioso aún, me levantó la barbilla haciéndome mirar sus ojos que se clavaban en mí.
-Aquí el único ángel que hay eres tu - dicho esto me besó, haciendo que sintiera cosas por él que nunca había imaginado... y notaba como él también lo sentía.
Me sonrojé, nunca antes me habían besado, parecía que mi corazón se aceleraba tanto que estaba apunto de estallar, mientras me besaba posé mi mano sobre su hombro.

¿Qué era este sentimiento?

Dingo me tomó de la cintura y me acerco a él, mientras continuaba besándome. Al abrir un poco los ojos vi como también se sonrojaba un poco: se notaba que era hombre de pocas chicas pero esa noche ya nada importaba...
Lo único que deseaba esa noche era estar junto a él, me daba igual todo lo demás, solos él y yo.
Transcurrido el tiempo decidimos entrar en la posada. El encargado se hallaba sentado en su silla, escribiendo en una libreta unas cuentas extrañas.
-Perdone - le dijo Dingo - hemos cambiado de planes. Dormiremos en una habitación aparte nosotros dos ¿hemos de pagar mas o algo?
-No se preocupe joven, cuesta lo mismo - comentó cerrando su libreta - acompáñeme, les guiaré a su habitación.
Seguimos al encargado hasta una habitación al final de un pasillo, apartada de las otras.
-Aquí tienen, es una de las mejores que tenemos.
-Gracias señor-dije con amabilidad.
La habitación tenía una decoración muy bonita, con un pequeño balcón desde el que se podía divisar una luna imponente sobre las estrellas. Me quedé observando a Dingo, el que había depositado su vara sobre un mueble de roble y su capa roja en una silla, luego se dio cuenta de que estaba observándole.
-¿Que ocurre? ¿Acaso tengo que desvestirte yo? - comentó riéndose.
Me sonrojé, esto era nuevo para mí, este sentimiento, el hecho de estar con un chico en la misma habitación, me hacía sonrojarme, opté por quitarme primero el tocado que llevaba adornando mi cabello y dejarlo sobre una cómoda de color cereza que había junto a la cama, después poco a poco me quité la ropa, mi corazón se aceleraba por momentos.
Me cambié y me acomodé en la hermosa cama, tapándome con una sabana rasa blanca, Dingo me miraba sonrojado de pié junto a la cama.
Él se tumbó a mi lado y me abrazó.
Me daba un calor que ninguna manta, por lo gruesa que fuese, no me aportaría. Tras darme pequeños besos en la cara al final caímos rendidos, mientras la suave brisa nocturna se deslizaba por las cortinas de la ventana y la luna impregnaba la estancia con su tenue luz.
A la mañana siguiente al abrir los ojos me vi junto a él de nuevo, abrazándole y el durmiendo plácidamente, me sentía rebosante de felicidad.

¿Qué era este sentimiento?

Volví a preguntarme mientras me miraba al espejo y me vestía, luego me giré y le miré mientras una sonrisa se leía en mis labios.

Creo que? me he enamorado?

*OUT*Bueno un post de Lis y Dingo, bastante lindo, espero que os guste n.n Mil gracias a Dingo por ayudarme con el post, besinesss *OUT*