x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Tag Board x


x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

agosto 25, 2006

Post by Nep&Kao xD las protas de la telenovela

Dingo había conseguido una nueva e impresionante invocación. Al final la gema roja que habíamos encontrado sí que sirvió para algo, no era del rey Gadalumbe pero sí resultó mágica.
Saeki, sonriente, apoyó una mano en el hombro de Dingo.
-¡Ahora, encontrar y derrotar a una bruja será pan comido!
-Creo que deberíamos volver y descansar -dijo Martel- y luego prepararnos para buscar a las brujas.
-Voto por lo mismo -dije, sonriente y agotada, muriéndome de ganas de darme un buen baño.
-Vayamos con precaución...-sugirió Nayreth- No quisiera encontrarme al que ha hecho esto-señaló al dragón.

Todos asentimos y comenzamos a caminar. Yo ya estaba algo más calmada y las miradas que le dirigía Faust a Nay no me irritaban tanto, bueno, lo hacían, y seguía teniendo ganas de molerlo a palos, pero podía controlarme.
Luego miré a Nay... ¿hasta cuándo iba a durar esta historia? Negué con la cabeza y continué caminando, cabizbaja.
El viaje continuó en silencio. Algunos mirábamos al camino con desconfianza, como si la criatura que derrotó al dragón pudiera saltarnos encima de un momento a otro.
Pero no pasaba nada y poco a poco nos acercábamos de nuevo a la ciudad.
-Deberíamos alquilar un carromato -suspiró Faust- caminar tanto me mata.
-¿Y cón qué dinero lo alquilaríamos? -Preguntó Lau, con tono de reproche.
-Hombre... -dije yo- sabéis que...
-Sabemos que no nos gusta cómo consigues ese dinero -dijo Yaeko.
-Siempre igual -musité.
-No pasa nada-nos apaciguó Bopeep-.Llegamos dentro de muy poco...Un par de horas a lo sumo...

Pero de pronto oímos un sonido extraño, como de cadenas arrastrándose, que hizo me pusieran los pelos de punta. Por señas, nos dijimos unos a otros que subiésemos a los árboles por si acaso y así lo hicimos. Por entre las ramas intenté vislumbrar qué era lo que había abajo.
-Mas vale que sea algo terrorífico y malvado, y lo suficientemente horrible para hacerme subir a un árbol como una especie de... simio -refunfuñó Faust a mi lado, agarrándose a las ramas con dificultad.
-Calla, estúpido -siseé- sólo te estás reconciliando con tus orígenes.

Pero antes de que pudiera decir nada, la rama a la que se sostenía se partió, y no se le ocurrió otra cosa al tipo que agarrarme a mí, que caí también y a duras penas pude sujetarme a las piernas de Lis. Y así nos quedamos, como una especie de cuerda humana.
Quedé boca abajo, frente a frente con un chaval con gafas redondas, flacucho y pelo alborotado. El chico gritó con todas sus fuerzas.
Yo le imité, asustada.
Cuando acabamos de gritar, el muchachó me observó con detenimiento.
-¿Neptune?
-¿Irwin?¡IRWIN!
-¿Qué haces aquí? -Solté a Lis y caí tranquilamente sobre Faust mientras los demás bajaban de los árboles.
-Esto... Neptune... -dijo Faust- me estás ahogando.
-Ahora no, ¿no ves que estoy hablando? -dije, mientras me ponía de forma que todo mi peso cayera sobre él- no hay que interrumpir a los mayores cuando hablan.
-...-Irwin nos observó unos instantes, luego se giró y escuchamos ruidos de escritura- "Y así los héroes dejaron al historiador solo y desamparado al salir corriendo tras un dragón, para encontrar dos compañeros nuevos que fueran más interesantes que esta humilde...rata de biblioteca.
-Oh, lo sentimos, Irwin ?dijo Yaeko- es que... no nos dimos cuenta...
El chico se enjugó las lágrimas y siguió escribiendo, mientras leía lo que ponía.
-"Y así es expulsado de la ciudad por un rey-niño despótico que pretendía usar al joven historiador como objeto para encontrar la llamada Pandemonium...¡dándole como arma una cosa completamente inútil!-soltó la pluma y agitó la morgernstern (bola con cadena y pinchos) que llevaba en la otra mano a duras penas.
-Quieeeto, chico, que al final se te escapará y... ?como si Lau hubiera hecho una predicción, la morgernstern se le escapó de la mano y fue a parar a un árbol- acabarás haciéndole daño a la flora.
-Disculpanos, Irwin-Nayreth hizo una reverencia-.Echamos a correr y nos olvidamos de que no podías seguir el ritmo...
El chico se dejó caer al suelo, haciendo pucheritos y mirándose los zapatos.
-¿Nos perdonarás? ?Pregunté, sentándome junto a él- No lo hicimos a posta...
-Bueno... ?titubeó- de acuerdo...
Tras eso, presentamos a Irwin a Faust y a Lis. Decidimos seguir el camino hasta la ciudad cuando acabamos.
-¿No habrás visto a alguna criatura extraña rondando por aquí, no, Irwin?-preguntó Bopeep.
-Yo veo muchas cosas ?inquirió, misteriosamente- pero no, no he visto ningún animal extraño...
-Es que...-murmuró Dingo-tiene que ser algo con la fuerza para matar...a un dragón.
-¿Un dragón? ?Abrió mucho los ojos y sus gafas se deslizaron hasta la punta de su nariz- Puede que en la biblioteca encontremos algo... porque, ya que hemos llegado a la ciudad...
-Uuh...de la lucha a la biblioteca...¿qué tal si lo busca el jovencito, que parece ocioso...y nosotros descansamos?-sugirió Faust, señalando a Irwin.
-Por una vez estoy de acuerdo contigo -dije, sonriendo- ¿te importa, Irwin? Es que estamos muy cansados...
-¡Eh...pero!-al ver nuestras caras de súplica pareció ceder-.Haré lo que pueda...
-Gracias -dijimos todos a la vez, nos miramos y nos echamos a reír.
-Hmpf-respló el muchacho-.No os prometo nada.

Continuamos caminando hacia la ciudad, a la que llegamos totalmente exhaustos y con muchas ganas de encontrar posada. Al final vimos una y entramos rápidamente, pagando con mi dinero -ya que nadie tenía suficientes fuerzas como para replicar- y quedamos con Irwin allí al día siguiente para que nos informara sobre lo que había encontrado.