x Bienvenidos x

Al RPG Mystical Land, ahora con tres años de vida...

¡Gracias a todos, a los que estáis, a los que alguna vez han estado, sois los mejores!

¡Felices tres años! 

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x Historia x

Al alcanzar cierto nivel, en Mystical Land, el juego de moda, los jugadores son absorbidos por el ordenador. En este mundo digital, luchan por sobrevivir día a día. Pronto, reconocen a la causa de sus desgracias: El juego en sí.

Presentándose como un personaje más, que cambia su apariencia según sus deseos, explica a los jugadores que los ha traído a ese mundo sólo para entretenerse...o al menos eso fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Casi instantáneamente, los jugadores pasan de una aventura a otra sin descanso. En una de ellas, pierden sus recuerdos, lo único que les aferraba al mundo real.

A la vez que intentan proteger un mundo cada vez más irreal, viejos recuerdos de sus antiguas vidas comienzan a perseguirles...¿Es esto una señal?

¿Se acerca el momento de escapar de la fantasía y volver a la realidad

 

x Créditos x

Idea: Ade_Lee

Brushes:

 Miss M Brushes


 

x Agradecimientos x

x A Bopeep, Fayne, Videl, Shu y Arashi por su inestimable ayuda a una principiante.

x A Dark Lorena por su apoyo constante, y que además ha aportado una gran ayuda en esta versión.

x A Bopeep otra vez, ya es casi tradición pedirle que diseñe una barra separadora. 

x Y en resumen, a todos, por seguir posteando, apoyando y dando ideas después de tanto tiempo ayudando a que esto siga vivo...

¡¡GRACIAS!!
 

 

septiembre 05, 2006

Somnolientos, pero preocupados por nuestra amiga, corríamos fuera de la ciudad. Los guardas nos dejaron salir sin hacer preguntas, con una sonrisa de complicidad; ya sabían que "trabajábamos" para su rey.Era vergonzoso servir a un tirano, pero en ese momento nos resultó de utilidad.
Bueno...si Saeki ha ido sola...tendrá un buen motivo...¿verdad?
El recién llegado, Nanak, iba a la cabeza. Se había ofrecido amablemente a ayudarnos, y con una criatura invocada rastreaba la pista de la sirena.
Aunque pesaban sobre mí el cansancio y el sueño, sonreí suavemente al ver los movimientos de los dos elfos...Tan similares a los míos...Desde que Neptune sufrió su transformación, no había olvidado las costumbres élficas, pero su cadencia de movimientos era distinta, casi como si se deslizara sobre las hierbas. En cambio, mis movimientos y los de Lis y Nanak eran casi felinos.
Neptune, Lis y yo ibamos en cabeza después del caballero dragón, y justo detrás, Dingo y Faust. El hechicero dejaba escapar algún quejido de cuando en cuando.
Mas atrás, Yaeko, que se rezagaba un poco al correr de manos con Satoru, y las últimas, pero sin quedar muy alejadas, Martel, Bopeep, Y Lau, a cuestas con su espada. Las dos primeras se daban la mano.
-¿Y por qué...tanto lío...?-resopló Faust-.Si ha ido sola...será por algo...volvamos a la cama...y si no vuelve pues...
-¡No puede irse sola!-replicó Dingo, preocupado-.Podría pasarle algo.
-Cuando lleguemos tendrá las uñas de bruja en una mano y nuestra cara de estúpidos reflejada en sus ojos-masculló Faust poniendo los ojos en blanco.
-¿Por qué no te callas?-le espetó Lorena...Lau.
-¡Hazlo tú misma!-le retó el hechicero-Oh, espera...-dijo con pena fingida-¿Tus infantiles piernecitas no te permiten alcanzarme?
-Tú, maldito...-comenzó Lau.
-Si hay algún enemigo, es como pedirle que venga a por nosotros-comenté.
Todos se silenciaron...lo que si bien hizo el viaje más cansado, nos obligó a darnos más cuenta d enuestro propio cansancio.
Llegamos hasta un macizo, una eleveción montañosa de forma casi redonda. Al acercarnos, vimos una especie de camino que daba la vuelta , como una escalera de caracol, a la montaña.
El pequeño dragón comenzó a subir por ahí.
-¿No podríamos simplemente volar hasta arriba?-objetó Martel.
-Parece que sólo le seguirá a él-murmuró Yaeko señalando a Nanak.

No nos quedó otro remedio que iniciar la penosa ascención. A los elfos y a la dríada, nuestras habilidades nos vinieron de perlas para solventar los obstáculos, aunque la famosa torpeza de Neptune hizo gala una vez más y, tras saltar de forma perfecta una trampa natural de precipicios y rocas, tropezara con un guijarro en el suelo. Por suerte, la sujeté antes de que cayera de bruces.
El dragón hizo una serie de ruidos cuando aún nos faltaba un trecho para llegar.
-Ella está cerca-anunció el caballero.
Dingo alzó el vuelo, y tras un segundo de duda, Martel también. Lo vimos escrutar desde el cielo, y luego oímos un grito desgarrador.
-¡¡NO!!
Dingo, casi histérico, y seguido de una asustada Martel, descendieron en picado...hacia un lugar que no podíamos ver.
-¡¡Deprisa!!-supliqué.
Saeki...
Cuando llegamos, ante nosotros se encontraba una criatura aterradora. Un golem. Había visto golems de tierra, de fuego, de hielo...Pero...¿un golem de acero?
Tal criatura...existía...¿no era una alucinación?
Debe de serlo...TIENE que serlo...
Había plumas negras repartidas por el suelo. Dingo llevaba a Saeki en sus brazos, pero al estar de espaldas, no podía saber el estado de la sirena.
-¡¡MAGNUS EXORCISMUS!!-gritaba Martel-¡¡MAGNUS EXORCISMUS!!¡¡MAGNUS...!!-un manotazo furioso del golem la hizo retroceder-¡Maldición!¡No funciona!
Oí ruido de armas tras de mí. La lucha había comenzado.
Las espadas y lanzas impactaron sobre el cuerpo de la criatura. Hacían un sonido metálico y rebotaban en las manos de mis compañeros. Kunais y cuchillos hacían el mismo efecto.
Con el labio inferior tembloroso, reuní todo mi valor... y conjuré.
Envolví a la criatura en un manto de fuego. Sin mirar si dañaba o no al monstruo, hice descender un rayo sobre ella.
Al momento, mi frente se perló de gotitas de sudor.
Miré, esperanzada, el resultado de mi obra...
Nada.
Un penoso gemido se escapó de mi garganta al ver el reluciente exterior del golem, sin un rasguño tras soportar el ataque.
Enfocó sus brillantes ojos carmesíes hacia mí y avanzó lentamente. Me encontraba paralizada del terror...
Ni un sólo rasguño...
El golem descargó uno de sus puños sobre mí.
-¡¡NAYRETH!!-sentí un violento tirón del brazo, y el suelo tembló bajo mis pies.
Donde debería haber estado mi cuerpo aplastado, no había nada. Tan sólo mi baston rodaba libre. Lo había soltado por la impresión.
-Vámonos-me urgía la voz de Faust.
Tuve la sangre fría de llamar a mi bastón. La tierra se onduló con suavidad, arrastrando el baston hacia mí, hasta que lo agarré.
-Pero...
-¡Escucha!-vi el rostro consternado de Faust-.Este golem...parece sacado de una historia de fantasía...Esa criatura...no existe,¡no aparece en ningún libro!¡No es de este mundo!
Abrí los ojos, asustada. Me lo temía...
El hechiceró tironeó de mí, alejándome de la batalla.
-Lo mejor es que todos huyamos; después de todo...ya tenemos a la sirena.
Escuché un golpe sordo, al mismo tiempo que Faust dejaba escapar el aire, sorprendido. Apoyó sus manos en el aire y las movió como si fuera un mimo. Toqué lo que el tocaba. Una pared dura y fría...e invisible, como de cristal.
Miré a mi amigo tristemente y negué con la cabeza. Agarré mi bastón con fuerza y eché a caminar hacia el golem.

//Out// Bueno, alla vamos, encerrados con un monstruo invencible XD y sobre el que nada sabemos! Por cierto, Saeki, a tu eleccion queda si estas herida o solo sorprendida ò.o //Out//